Deducir bien tus gastos es la forma más directa de pagar menos impuestos de manera legal. Pero Hacienda solo admite los que cumplen unas reglas claras. Te explico cuáles son, qué gastos suelen aceptarse, cómo calcular los suministros si trabajas en casa y qué errores te pueden costar una regularización. Actualizado en octubre de 2026.
En resumen
- Un gasto es deducible si está vinculado a tu actividad, justificado con factura y registrado en tus libros.
- Si trabajas desde casa, deduces los suministros aplicando el 30 % a la proporción de metros afectos.
- En estimación directa simplificada puedes restar un 5 % de gastos de difícil justificación, con tope de 2.000 euros.
- La propia cuota de autónomos cuenta como gasto.
Los tres requisitos de cualquier gasto deducible
- Que esté vinculado a tu actividad, es decir, que lo necesites para obtener tus ingresos.
- Que esté justificado, normalmente con una factura completa a tu nombre y con tu NIF.
- Que esté registrado en tus libros de gastos del ejercicio.
En general, solo cuentan los gastos posteriores al alta y que respondan a la actividad real.
Gastos que suelen ser deducibles
- La cuota de autónomos a la Seguridad Social.
- El alquiler de un local o de un coworking.
- Material, equipos y software que uses en el trabajo (los bienes duraderos se amortizan).
- Servicios de gestoría, asesoría y abogados.
- Formación relacionada con tu actividad.
- Seguros vinculados al negocio, como el de responsabilidad civil.
- Publicidad, página web y herramientas de marketing.
- Comisiones y gastos bancarios de la cuenta de la actividad.
- Desplazamientos y comidas, solo si están justificados y cumplen los límites de la normativa.
Si trabajas desde casa: los suministros
Cuando tu vivienda habitual es también tu lugar de trabajo, puedes deducir una parte de los suministros: agua, gas, electricidad, telefonía e internet. La parte deducible resulta de aplicar el 30 % a la proporción de metros cuadrados que dedicas a la actividad respecto al total de la vivienda, salvo que pruebes un porcentaje superior o inferior.
Ejemplo de la Agencia Tributaria
Una vivienda de 100 m² dedica 40 m² a la actividad y los suministros del año suman 5.000 euros.
Proporción afecta: 40 %. Porcentaje deducible: el 30 % de ese 40 %, es decir, un 12 %.
Gasto deducible: el 12 % de 5.000 euros, 600 euros.
Los gastos que dependen de ser propietario, como el IBI o la comunidad, tienen su propia regla y también dependen de los metros afectos a la actividad.
Gastos de difícil justificación
Si tributas en la modalidad simplificada de la estimación directa (cifra de negocios del año anterior de hasta 600.000 euros), puedes restar un 5 % de tu rendimiento neto positivo en concepto de provisiones y gastos de difícil justificación, con un tope de 2.000 euros al año. Se aplica sin necesidad de factura.
Ejemplo
Con un rendimiento neto positivo de 20.000 euros, el 5 % son 1.000 euros que se restan de tu rendimiento.
A partir de 40.000 euros de rendimiento neto, el tope de 2.000 euros se alcanza siempre.
Lo que Hacienda suele rechazar
- Gastos personales o familiares, aunque los pagues con la tarjeta del negocio.
- Gastos sin factura completa o con factura a nombre de otra persona.
- Un vehículo de uso mixto: Hacienda exige uso exclusivo para la actividad en la mayoría de los casos.
- Gastos anteriores al alta que no cumplen las reglas.
- Importes que no registras en el libro de gastos.
Errores frecuentes
- No pedir factura y quedarse con un ticket que no sirve para deducir el IVA.
- Deducir el 100 % de los suministros del hogar en vez de aplicar la regla del 30 %.
- No guardar los justificantes durante el plazo de prescripción.
- Mezclar los movimientos de la actividad con los de tus cuentas personales.
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Esta guía es informativa y no sustituye el asesoramiento de un gestor o asesor fiscal. Las normas y los importes pueden cambiar, así que confirma siempre los datos en las fuentes oficiales.
